jueves, 31 de enero de 2013

El castillo reciclado: Tapia de El Capricho

El título de esta entrada es, desde luego, una paráfrasis del título del blog, pero es que toda la entrada lo es también del conjunto del blogEn efecto, en el  blog se trata de seguir la pista al pedernal, que habiendo sido utilizado inicialmente en un elemento arquitectónico de protección y separación (la muralla de Madrid) fue reutilizado posteriormente, reciclado, en la construcción y ornamentación de diversos edificios (conventos, iglesias, palacios, etc.) de la época de los austrias.  En esta entrada, por el contrario, se trata de seguir la evolución  de otro pedernal, que fue utilizado inicialmente en la construcción de un edificio  (el Castillo de Barajas)  y fue  reutilizado en la construcción de  otros elementos de protección y separación: las tapias de El Capricho, la del Panteón de los Fernán Núñez, así como otros elementos arquitectónicos. Se trata, pues, de procesos similares aunque inversos, que tienen  en común al pedernal como sujeto principal y que presentan una curiosa continuidad cronológica. 

En la última restauración, los responsables han rellenado las
llagas, hasta conseguir un "alisado" de los muros que no
permite apreciar en volumen y el color natural del pedernal
En este corte, y en las paredes interiores,
 resulta mas fácil reconocer el pedernal













Al castillo en cuestión se le conoce por diversos nombres: de la Alameda; de  Barajas; de los Zapata..., y curiosamente ninguno de ellos corresponde a quienes mandaron construirlo: los Mendoza, que por entonces eran todopoderosos en Castilla, sí que dieron nombre al Castillo de Manzanares el Real, coetáneo del de Barajas. Al parecer fue edificado como fortaleza entre 1431 y 1476, cuando aún estaba viva la reconquista, y se erigió en una terreno que, como en tantas otras ocasiones, había sido ocupado desde tiempos lejanos (los historiadores hablan del calcolítico o Edad del cobre)  Se cree que tras la retirada  de los musulmanes se fueron creando nuevos pueblos en esta zona (Hortaleza, Barajas, Canillas, etc.) y que es en el siglo XIII cuando le llegó el turno a La Alameda, cuyo señorío le fue encomendado por el rey a los Mendoza. La iniciativa de la construcción del Castillo, le correspondió a Don Diego Hurtado de Mendoza.

A los efectos que más le interesan a este blog, debe constatarse que los muros del Castillo estuvieron integrados por mampuestos de pedernal, trabados con mortero de cal. Resulta oportuno encajar en el tiempo el momento en el que Don Diego encarga la construcción del Castillo: en esa primera mitad del siglo XV, es cuando (ver Encuadre cronológicose está empezando a construir Madrid; en ella se tiene conciencia de la seguridad que le había proporcionado la muralla de pedernal, que ahora se está desmontando para construir San Nicolás, Santa María de El Paso o la Torre de los Lujanes, y los constructores recurren al mismo material y a la misma técnica utilizada años atrás.

Pocos años de existencia tenía el Castillo, cuando fue otorgado como dote a Doña Inés de Ayala y Ruiz  Sanz  Zapata por el rey Juan II de Castilla, con lo que entra a formar parte del patrimonio de la familia de los Zapata, ligada desde muy antiguo a Madrid. Con este cambio de dueños se produjo un cambio aún más profundo en su finalidad, estructura y aspecto. En efecto, con la toma de Granada había acabado la reconquista, y los castillos de Castilla (reino fronterizo donde los hubiera) perdieron su naturaleza defensiva, a la par que los señores de la guerra se convertían en cortesanos. Consecuentemente, Francisco Zapata de Cisneros promovió, en 1575, una transformación radical del Castillo para convertirlo en una residencia adecuada a la vida de la nueva corte. Dicha transformación supuso, además del levantamiento de la Torre del Homenaje, la apertura de ventanales y vanos, para dotar de luminosidad  a las estancias, y la creación de jardines con gran variedad de árboles, plantas y fuentes. Vamos, que los Zapata hicieron de un belicoso castillo una agradable residencia, de modo similar a lo que se hizo 
cuatrocientos años más tarde, para convertir castillos en paradores. 

En su nueva condición de residencia cortesana, el Castillo de los Zapata dio acogida a figuras tan notables como: el duque de Alba, que lo habitó en 1580; la reina Margarita de Austria, en 1599, tras su boda con Felipe III; o el duque de Osuna, que murió en él, en el año 1622. Su viuda, la condesa de Benavente, compró los terrenos colindantes, que son el origen de  la Alameda de Osuna y los protagonistas del futuro "reciclado del Castillo".

El poder de los Zapata fue decayendo durante el siglo XVII y con ellos el papel del Castillo, que terminó sufriendo un voraz incendio en 1697 que le condujo al abandono definitivo y a su progresiva ruina. En relación con la reutilización del pedernal resulta significativa una petición de las religiosas del convento de Santo Domingo el Real, en 1977, que para proteger una viña de los rateros pedían permiso para sacar la piedra necesaria de las ruinas del castillo de La Alameda, añadiendo que "han oydo q han hurtado piedra y van hurtando en corto tiempo se quedará el castillo terraplanado". El municipio les dio el permiso, pero sólo para la piedra desprendida, para no incrementar la ruina del edificio.

Con estos antecedentes,  no es extraño que el pedernal "desprendido" y quizás alguno más fuera utilizado en la construcción de los edificios y otros elementos arquitectónicos de La Alameda, como es el caso de las tapias de El Capricho o del Panteón de los Fernán Núñez o la Casa del Artillero, dentro de los Jardines.
¡Qué familiar ha de ser esta imagen del pedernal y el ladrillo
cocido de la tapia de El Capricho, a quien pasee por el
 Madrid de los Austrias!

En 1783, Doña María Josefa de la Soledad Alonso Pimentel, esposa del noveno Duque de Osuna, adquirió los terrenos en los que está ubicado el Parque, para construirse una villa de recreo donde reposar de los deberes y compromisos de la Corte. Era sin duda una mujer de gran valía, como lo prueba el hecho de ser miembro de la Real Academia de la Lengua. La Duquesa pidió autorización al municipio para utilizar piedra del castillo, autorización que, por supuesto, le fue concedida. La construcción de la finca se alargó durante 52 años, superando la vida de la duquesa. Dentro del Parque se construyó una ruina artificial, la llamada Casa del Artillero, utilizando también el pedernal del Castillo.

Como se ha dicho antes, otro producto del reciclado del castillo es el Panteón de los Fernán Núñez, familia que heredó el Condado de Barajas. El Panteón fue construido en 1898 por el Marqués de Cubas.

Tanto la tapia de El Capricho, como la del Panteón recuerdan la estructura y aspecto de la Cerca de Felipe IV, con lo que se cierra el ciclo y la paráfrasis del Castillo Reciclado.

Algunas referencias consultadas: